Duermo por las tardes, por las noches reinvento su voz.
La verdad es...que no sé en qué momento dejaste de sentirlo. No sé en qué momento dejaste de recordarme en las canciones, o de recordarme sencillamente...No sé en qué momento dejé de ser tuya. Por más que miro atrás no consigo encontrar el momento en el que dejé de importarte. Y lo doy por supuesto porque sé que no pudiste fingir los gestos, ni las miradas, ni la manera que tenias de tocarme...como si no pudieras volver a hacerlo jamás, como si me fuese a romper en el momento exacto en el que dejases de tocarme, o de besarme, o simplemente de mirarme...Estoy segura de que no fingiste en eso, y, aunque no sé muy bien que ha pasado, sigues siendo la única persona con la que me apetece pasar los días, y los meses, incluso los años, porque sé que no soportaré a nadie como te soporto a ti. Hubiera sido capaz de quererte para siempre...es más, sé que lo haré aunque no estés aquí conmigo.
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