Un día me imaginé con un vestido de Carolina Herrera, caminando hacia un altar.
Mi rostro tenía dibujada una enorme sonrisa.
Mis pies estaban vestidos por unos tacones de 300 euros y caminaban de una manera lenta y segura.
Mi mirada estaba fija en una persona, tú.
No des vueltas al pasado, pues no lo puedes cambiar. Que no te agobie el futuro: no sabes si llegará. Disfruta y vive el presente, no lo dejes escapar, porque una vez que se vaya ya nunca más volverá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario