Capítulo 13: Por fin en casa
Cogimos a dani en la guardería y llegamos a casa. Mi tía cogío las llaves de su bolso y las metió en la cerradura. Entramos en casa. Yo noté el calor de mi casa recorriéndome la nuca. Me quité el chubasquero y lo dejé en el perchero. Le ayude a mi hermano a quitárselo, manga por manga. Dejé las bolsas en el pasillo y fui al estudio de mi padre.
Me di cuenta de que había dejado el ordenador encendido. Me senté en la silla de cuero negra y me metí en el tuenti.
Recibí una petición de amistad de Alex. Y como no la acepte. Y tenía cuatro fotos etiquetadas. Y nada nuevo. Le di a cambiar perfil, y puse una foto de la Torreifel. Cambié mi estado y puse.
“ El amor a veces dura y otras veces duele.
Lo saque de una de mis canciones favoritas.
Mañana me iba a Francia.
Feliz de ir con el chico que amaba
y triste de perder a una amiga.
La vida cambió en un abrir
y cerrar de ojos.
Pero... tan pronto?”
Dejé el ordenador encendido y fui a mi habitación. Me tumbé en la cama, mirando al techo. Pensando en mí viaje, mi primer viaje al extranjero sola. Sin mis padres.
Pensando en Alex y yo, paseando por Los Campos Eliseos de la mano o de la cintura. Sacándonos fotos junto a la Torreifel y haciendo mil cosas juntos. Estuve un buen rato imaginando como sería nuestro primer viaje juntos. Estaba en otro mundo, cuando de repente se abrió la puerta de mi habitación. Mi tía Rosalía entró en la habitación y se sentó a mi lado. Me miró a los ojos con expresión de felicidad y dijo.
- Alicia, tu madre viene mañana por la mañana para casa. Con lo cual ya no tienes que ir al hospital para despedirte de ella.
- Mejor, para mí. Pero también para ella.
Me miró de nuevo, esta vez triste. Y dijo.
- Alicia, también me dijo que era muy precipitado irte mañana.- bajó la cabeza con la mirada en el suelo, cogió aire y dijo despacio y tristemente.- Yo le dije que no.... pero ella dijo, que conocer a un chico hoy y mañana irte de viaje a otro país con el, que es precipitado. Lo bueno es que acepta la opinión tuya de ir o no allí con el. Así que tu decides.
- Tía... no pienso cambiar de opinión. Lo que dice mamá es verdad, que es algo precipitado.... pero pienso ir.
- Vale. Mañana viene y se lo dices.
- Vale. Tía, puedes poner la calefacción. Tengo frío.
- Vale. Oye van a dar una película ahora después del tiempo. Te vas a quedar aquí o la vas a ir a ver a la salita?
- Bajo ahora. Dos minutos y bajo.
- Voy a acostar a dani.- Me miró detenidamente y luego se levantó de la cama. Abrió la puerta de la habitación y se fue.
Me quedé mirando fijamente la puerta, pensando que le pasaría. Me levanté de la cama. Abrí la puerta del armario y cogí mi bata de color rosa palo. Me la puse y me agaché para coger mis zapatillas.
Cerré la puerta del armario y salí de la habitación.
Me acerqué a la habitación de mis padres y entré. Vi en el suelo la maleta de mi tía. La aparté con el pie hacia un lado y me acerqué a la cómoda. Me miré al espejo. Cabellos rubios oscuros, ojos marrones y labios sensuales.
Aparté la mirada del espejo y me fijé en unos marcos de plata de primera ley. Fotos de Dani y yo, de pequeños. Mis padres en su viaje a Halifax, en Canadá. Una foto de todo junto en nuestro viaje a Málaga hace dos años.
Y la última foto, una de yo con cinco años antes de que naciera Dani. Disfrazada de sevillana. Con mi vestido rojo y de lunares blanco. Y unos taconcitos negros.
De mis ojos salió una lagrimita. Recordando mi antigua vida. Echaba de menos a mamá a papá. Ya sé que solo llevaban un día en el hospital, pero aún así los echaba de menos.
Bajé abajo, entré en el estudio de mi padre y apagué el ordenador. Fui a la salita y fui a ver la película. Me senté al lado de mi tía a ver la película.
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