miércoles, 8 de febrero de 2012

Capítulo 14: Un sueño extraño

Capítulo 14: Un sueño extraño

Hora y media después la película ya había acabado. Mi tía cogió el mando y le dio al botón de apagar. Dejó el mando en la mesa y puso el brazo en el respaldo del sofá y dijo.
-         Llamamos a tu madre y a mi hermano?
-         Bueno...- la miré, me encogí de hombros y dije- .... es un poco tarde... pero.... porque no?
-         Bueno voy a coger la agenda a arriba. 
-         Pero ya me sé el móvil yode memoria.
Me miró fijamente y se acercó a la mesita. Y cogió el teléfono. Me miró nuevamente y dijo.
-         Como es?
-         Mm... 606448907. Sí, es así.
Me fijé en los dedos de mi tía. Marcando al son en que le decía los números en el orden correcto. Vi a mi tía esperar a que contestara alguien. Mi padre, mi madre. Y vi a mi tía comenzar a mover sigilosamente los labios y escuché la conversación.
-         Hola. Soy Rosalía. Que tal Tania? Bien?
Mi tía esperó a que contestara. Me fije en su cara, parecía preocupada. Demasiado. Pero por.... no sé.
Mi piel notó un ligero fresco, se puso de gallina. Aparté la vista de la cara de mi tía, me levanté del sofá y fui corriendo junto al radiador. Me agaché y me cubrí los hombros con las manos. Sentí de nuevo el calor.
Mi tía colgó el teléfono y dijo.
-         Vete a la cama. – su voz parecía triste. Su alma quería gritar, pero no podía.
-         Tía, pero mamá que tal está?
-         No... no...- su voz se cortó, tragó saliva y me miró. Durante unos diez segundos. Sentí un nudo en la garganta. Apartó la mirada y dijo.- Mira, Alicia. Tu madre no puede venir mañana. Los médicos dijeron que tenían que hacerle más pruebas por si acaso.
-         Por si acaso que...
La miré con preocupación. Ella se dio cuenta y apartó aún más la mirada. La miré aún más fijamente y comenzó a mover los labios. Los movimientos se convirtieron en sonidos. Y los sonidos en palabras.
-         Pues, por si no está bien del todo.
-         Que susto, por un momento pensé que pasaba algo grave.
-         Ya...Mira Ali, me voy a la cama. Hoy ha sido un día agotador para mí.
-         Bueno. Yo casi también me voy. Voy a leer un poco en la cama y ya duermo.

Mi tía se acercó a mí. Yo me levante y me separé del radiador. Mi tía me dio un beso en la mejilla izquierda y dijo.
-         Buenas noches, mi amor.
-         Buenas noches. Ah, otra cosa! Tía, mañana me voy a levantar temprano para ir a ver a mamá y despedirme de mis amigas.
-         Vale, cielo.
Me dio otro beso y salió por la puerta de la salita.
Dos semanas después.
Fui a mi habitación. Abrí la cama y me metí en ella. Cogí de la estantería el libro que había comenzado a leer ayer.
Me encantaba la protagonista. Una chica aventurera, guapa, valiente y romántica. Su novio no tenía nada que ver con ella, vago, maleducado y nada romántico. No me hacía a la idea de que le quisiera.
Acabé el libro poco después, lo guardé en la estantería  junto a los demás ya leídos. Quise empezar otro, pero si empezaba a leer otro pues.... no dormía lo suficiente para el viaje de mañana. Dejé el libro junto a otro de pasta dura y un poco más gordo que el que apagué la me acabé hoy.
Apagué la lucecita amarillenta. Apoyé la espalda en el colchón. Cogí con las manos las sábanas y la manta, me tapaba el cuerpo al mismo tiempo en el que apoyaba la cabeza.
Notaba como los párpados me pesaban pidiéndome a gritos que los cerrara. Cerré los ojos y pronto me quedé dormida.
Abrí los ojos en una playa. Mis pies descalzos tocaban la arena. Llevaba un vestido blanco, corto y flojo. Hacia calor, mucho calor. A lo lejos, cerca del mar en una esquina junto alas rocas grisáceas estaba un chico moreno, apenas veía su rostro. Solo podía ver su silueta.

Decidí acercarme un poco más, solo un poco más. Aquella silueta me resultaba... como decirlo familiar. Miré fijamente y reconocí a aquella persona. Era Alex.
Comencé a correr hacia el. El se dio la vuelta y corrió hacia a mí. Abrió sus brazos y me acurruqué en ellos. El me miró de nuevo y me dijo.
-         Ali.
Durante un buen rato se me quedó mirando y tardó. Tardó demasiado y decidí contestarle a una pregunta que ni siquiera había formulado.
-         Estoy bien. Gracias.
-         Ha muerto.
-         Quién? Cuando?
-         Los maté yo. A tus....
-         Como?- le miré preocupada, extrañada, asustada y con miedo a que me diera una respuesta de la que me temía lo peor.
-         A tus padres, a tu hermanito. Jajaja. Y a tu tía Rosalía. Jajajaja.
Su voz era malvada y cruel. El timbre de su voz era más grave de lo normal. Comenzó a gritar de dolor.
Las lágrimas comenzaban a resbalar por mi piel. Su cuerpo comenzó a cambiar en un lobo.
Desperté de mi sueño gritando de terror. Mi tía apareció al poco rato, encendió la luz de la habitación, se sentó a mi lado de la cama y me miro preocupada. Sus ojos me miraban fijamente. Me pasó la mano izquierda por la espalda y comenzó a acariciármela. Paró de acariciarme y me dijo.
-         Una pesadilla?
-         Sí. Soñé que estaba en una playa con Alex y que me decía que.... que... os había matado a ti, a Dani, a mamá, a papá. Y.... y...
Mi voz se paro lentamente, sin dejar paso a la respiración. Preocupada la miré atentamente a esperar una respuesta por su parte. Esperé y esperé, pero no la hubo. Mi tía se levantó de la cama y me dijo.
- No te preocupes. Anda a dormir!
Me meti en la cama. Mi tía apagó la luz y salió de la habitación.
La habitación se quedó a oscuras, apenas había ruido. Lo único que escuchaba era la puerta de la habitación de mis padres cerrarse. Una mosca revoloteando por mi alrededor. Pero detrás de todo eso, un silencio profundo.
Me tapé bien y me puse de lado.
Al poco rato, mis ojos comenzaron poco a poco a cerrarse. Y poco a poco, me quedé dormida.


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