Capítulo 16: Nuestra primera vez
Sonó el timbre fui a abrir la puerta y allí estaba mi chico. Alex.
Miré a los lados para saber si estaban mis padres, sin monos en la costa.
Me tiré a sus brazos y le di un beso en la boca. El con su mano derecha, me apartó el pelo de la cara y me besó. Le miré y le dije en voz muy baja.
- Ven.
- Que?
- Que vengas.
- Ah!
Me cogió de la mano y subimos hacia mi habitación.
Llegamos al pasillo y abrí la puerta.
Nos comenzamos a besar. El me levantó la camiseta y me agarró por la cintura al mismo tiempo que me besaba. Yo le miré y le dije.
- Te quiero.
Nos tumbamos en la cama y le agarré la cremallera del pantalón. Se la bajé cuidadosamente, con miedo a rompérsela. Le bajé los pantalones y el me quitó la camiseta. Me beso en el cuello suavemente con sus labios carnosos.
Me miró y dijo.
- Nunca he hecho esto.- dijo sinceramente.
Le miré, jamás un chico había sido tan dulce y sincero conmigo.
- Yo tampoco.
Me miró y se rió. Se acercó a mí y llevo sus manos a mi espalda.
Con sus suaves dedos me quitó poco a poco el sujetador.
Me besó nuevamente mientras que unía mi cuerpo al suyo.
Noté su corazón latir y su calor corporal.
Me miró y dijo.
- Sabes que eres la chica más maravillosa?
Lo miré sonrojada y le dije tímidamente.
- No encuentro palabras en el diccionario para describirte, la única palabra que se acerca a la palabra que intento buscar..... es que eres perfecto.
Me miró y me besó la nuca, el cuello y después en la boca.
Era maravillosa su forma de expresar sus sentimientos hacia mí.
Todo era maravilloso cuando de repente, una voz lo estropeó todo.
Era mi tía Rosalía detrás de la puerta.
- Ali, estás bien....- dijo preocupada y al mismo tiempo extrañada.
Miré a Alex y le dije en voz muy... muy baja.
- Escóndete debajo de la cama. Mi tía está detrás de esa puerta y no quiero que sepa que lo hemos hecho.- dije nerviosa.
Alex se levantó de la cama me dio un último beso y cogió su ropa. Se metió bajo la cama y yo me puse mi bata y las zapatillas.
- Tía, ahora abro- grité.
Me acerqué a la puerta y la abrí. Vi a mi tía con una cesta de ropa planchada. Entró apresudaramente y la posó encima de la cómoda. Miró la habitación y dijo.
- Cuando vuelvas...... deberías ordenar tu.... habitación.- dijo asqueada.
- Vale.
- Una cosa.... por qué tardabas tanto.
- Estaba.... eligiendo la ropa para el viaje.
- Ah.....
Salió de la habitación y disimuladamente cerré la puerta nuevamente con pestillo.
Alex salió de su escondite y se acercó a mí. Me miró y dijo.
- No te preocupes....- dijo triste.
Le miré y le abracé fuertemente. Después dije.
- Pero es que yo quería hacerlo. Era lo mejor que me había pasado nunca. Todo era perfecto cuando va y llega mi tía.
- En Paris, tendremos todo el tiempo que queramos a estar juntos.
De mis ojos salió una lágrima. Alex me miró fijamente a los ojos y me secó con su dedo pulgar aquella lágrima.
Me cogió del cuello y me besó apasionadamente. Me metió la mano por la espalda y me la comenzó a acariciar.
Me miró y dijo.
- Tenemos que ir a casa de mis padres.
- Me das cinco minutos.
- Mmm.... sí.- dijo de una manera que no sé por qué, me hizo gracia.
Me puse un vestido corto, escotado y ajustado de color rojo.
Alex se sentó en la cama y yo entré en el baño.
Me lavé los dientes, tan solo para tener un aliento fresco y me peine mi largo cabello rubio, tirando a moreno.
Me eché la colonia que me había regalado mi madre el pasado mes por mi santo.
Me puse un poco de rimel y me pinté la raya en los ojos.
Salí del baño y me senté junto a Alex. Cuando me vio se puso rojo y me dijo.
- Estas muy sexy.
- Lo sé – dije con tono chulito.
- Eres irresistible para mí.
Le miré a los ojos y le besé.
Me puse los tacones negros que estaban debajo de la cama.
Me levanté y me coloqué el vestido.
Le di la mano a Alex y se levantó de la cama.
- Ahora, no hagas ruido, por favor.
Le agarré de la mano y salimos de mi cuarto. Bajamos las escaleras silenciosamente. Mi madre me llamó desde la salita y miré a Alex.
- Y si te espero a afuera?- dijo Alex razonablemente.
- Mejor.
Alex se dirigió a la puerta sin hacer el mínimo ruido posible y abrió la puerta despacio.
Yo me dirigía hacia la voz de mi madre que estaba en ese momento en la cocina.
Entré en la cocina y me dijo mi madre.
- Ali, ven. Tengo una cosa para ti- dijo contenta.
Me acerqué a ella y dijo.
- Abre las manos.
Abrí las manos.
- Cierra los ojos- dijo.
Cerré los ojos. Y noté un peso en ambas manos.
- Abre los ojos.- dijo mi madre.
Abrí los ojos y vi a mi madre con una enorme sonrisa en la cara, miré a mis manos y vi un paquete pequeño. Del tamaño de una tarrina de mantequilla.
- Ábrelo- me dijo.
En ese momento, entró mi padre en la cocina y gritó.
- Sorpresa!- dijo papá contento y mirando fijamente al paquete y a mí.
Abrí el paquete y dentro había.... una cámara. Me puse súper contenta, no sabía como expresar mis sentimientos en ese momento.
Me acerqué a mis padres y les di a ambos un beso y un gran.... gran abrazo. Ellos estaban felices y contento, con una enorme sonrisa en su rostro.
Llevaba más de un año pidiéndoles una cámara y por fin, me la habían regalado.
- Me da que hay alguien esperando hay afuera....
- Quién?- dije extrañada y disimulando por saber perfectamente que me iba a decir.
- Es Alex...
- Como sabes que se....- dije pensativa.
- Me lo dijote tía- dijo con voz melodiosa.
- Mami, papi..... me voy.
Les di un beso y salí de casa.
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