domingo, 22 de enero de 2012

Capítulo 2: ¿Quién vendrá?

     Capítulo 2: Quién vendrá?

Media hora más tarde, sonó el timbre. Era mi padre, seguro.
Abrí la puerta y vi a mi padre entrar apuradamente. Lo deja pasar y cerré la puerta. Fui tras el, la verdad, a un ritmo rápido. Entramos los dos en la habitación y vi a mi madre en la cama llorando de dolor, con un pañuelo en la cabeza. Las cortinas estaban cerradas al igual que las persianas, y apenas había una luz encendida. La única luz que había era la de la mesita de noche de mi madre. En la mesita, había un vaso mediado de agua, un libro de un autor poco conocido y aquella lámpara encendida.  Me senté en la butaca de la izquierda y mi padre se sentó en un extremo de la cama, para no molestar a  mama. Mi padre comenzó a preguntarle lo típico. Como te encuentras?, Que tal estás? Y de ese tipo de preguntas. Mi madre con una voz débil y apagada contestó.
- Bien Miguel, un poco mareada y algo cansada. Tengo frío y me duele mucho la cabeza. Pero debe ser por el estrés y la regla. No te preocupes, en serio.
 Mi padre por fin dijo.
-         Tania, te llevo ahora mismo al hospital. En el estado en el que estás tienes que ir ahora mismo, entendido. Si no..... no podremos disfrutar de las fiestas que están por llegar y.... del viaje!
Mi madre dijo preocupada... y triste.
-         Tienes razón, porque me puedo poner peor si no voy ahora al hospital. Y que hacemos con los niños. No pueden quedarse solos. Aún Alicia, pude estar sola pero.... Dani, Dani no puede estar solo.
Antes de que papa abriera la boca, conteste precipitadamente.
-         Me encargare yo de Dani. Vosotros ir al hospital y yo lo cuido, no os preocupeis.
Mi padre espero a que acabara de hablar y dijo.
-         No llamaré a vuestra tía Rosalía, ella os vendrá a cuidar encantada. Tu no tienes la edad suficiente para cuidar de un niño de cuatro años. Además, vuestra tía sabéis que ahora está sola y no tiene nada que hacer. De echo.... la llamaré ahora.
Cuando escuché aquellas palabras salir de la bocado mi padre. Mi tía era la mejor persona del mundo. Cuando era pequeña me llevaba a su casa y jugábamos a juegos de mesa. Si Dani hubiera nacido antes.... yo no jugaría con mi tía, sino con Dani. Pero el destino lo decidió así, y así fue.
Me fui de la habitación, para dejarles un rato a solas. Cerré la puerta despacio, para causar el menor ruido posible. Fui hacia la cocina y me puse a recoger la compra, por ayudar..... poco después, yo ya había acabado de recogerla y estaba cansada. Muy cansada. Me dolía la espalda y las palmas de las manos por coger las bolsas por el asa. Pero en fin, no iba a dejar todo tirado. Decidí hacerme un bocata de jamón serrano con queso. Fui a la despensa y cogí dos rebanadas de pan de molde y fui a la nevera y cogí el fiambre. Abrí la bolsa donde estaba el jamón y cogí dos lonchas. Las metí en una rebanada y tape la rebanada con la otra.
Me senté en la mesa y comencé a comerlo. Mordisco a mordisco. El bocata estaba buenísimo, no quería acabar de comerlo. Mis mordiscos eran lentos, pero masticaba a un ritmo muy rápido. El bocata de jamón serrano siempre me había gustado y cada día más. Cuando ya me lo acabé fui a la salita a acompañar al idiota de mi hermano.
Entré y mire a Dani. Estaba dormido en el sofá, con  el libro para colorear abierto, en la palma de su mano. La tele estaba encendida, cogí el mando y le di al botón de apagar. Luego me acerque al sofá, cogí la manta de cuadros de la abuela Ana, y se la extendí a mi hermano.
 Mi hermano se acurruco y bostezo. Que lindo es cuando duerme. No es que lo odie, sino que me pongo celosa de él porque para mis padres es el centro de atención. No son los únicos mis padres, también mis abuelos, mis tíos y amigos cercanos. Todos menos la tía Rosalía y la tía Gloria. No digo que no me quieran, pero..... no sé. No me hago a la idea de que mi madre esté con el, la mayoría del día. Pero aún que este celosa, lo quiero. Más de lo que pienso.


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