Capítulo 6: La tía Rosalía
Cuando llegue a casa, fui a la salita y vi a mi hermano despierto, sentado tomando un bocata de membrillo y a mi tía viendo programas del corazón, de los que le gustan a ella.
La tía Rosalía se levantó del sofá y me dio un beso y me abrazo, luego dijo.
- Sobrina, que me cuentas?
Yo hacía tiempo que no veía a la tía y tenía unas ganas locas de hablar con ella. Ella me miró con ansia. Esperando a que yo le contara todo, me corté al principio pero comencé a hablar.
- Bueno, pues... mamá está enferma y papá la llevó al hospital.- dije.
- Eso ya lo se. Que tal con ese chico tan guapo? Cuenta...- dijo.
- Pues... es majo..... y parece listo..... y......me encanta.
- Te gusta de verdad o es un simple ligue?
Mi tía cogió el mando de la mesa y le dio al botón de bajar el volumen al mínimo. Y dije.
- Sí, me gusta. No sabes cuanto. Lo malo....
- Lo malo es....- dijo mi tía ansiosa a la respuesta.
- Que se va a Francia de excursión la semana que viene!
- Oh, oh! Eso es malo.
- Tengo miedo de que se enamore de otra.
- Pero oficialmente salís.
- No, pero....
- Pero nada. Es libre de hacer lo que quiera. Si te quiere te llamará cuando salga su avión. Y si no...... NADA. Porque..... le darías tu móvil no?
Sí.
Le dije a mi tía.
- Bueno Dani está en la salita y yo voy a la habitación que tengo examen de física el Jueves. Ya te contaré más luego- dije, esperando oír una respuesta.
- Vale, entonces yo voy con Dani al parque para que no este todo el día en casa y así estás sola y no te molestamos. Si quieres puedes traer a Natalie para que venga a estudiar contigo.- dijo.
- Cogieron los abrigos del vestíbulo y se marcharon a dar un paseo, y yo me fui a la habitación. Puse la radio, en Cadena 100. Me senté en la silla de color azul. Abrí el libro de física por la página 118 y me puse a estudiar. La física me costaba mucho, no entendía nada. Mi madre siempre me decía que yo era de letras y no de números.
De repente, sentí unas ganas tremendas de ir al baño a hacer pis. Cerré el libro de física y fui al baño. Abrí la tapa del váter y me senté a hacer pis. Luego tiré de la cisterna y fui al lavabo para lavarme las manos. Me eché el jabón con aloe vera y las sequé en una toalla verde pistacho. Cuando acabé de secármelas fui abajo.
Bajé por las escaleras de madera, y fui de nuevo a la salita. Abrí la puerta y me acerqué a la mesita y allí vi mi agenda de números de teléfono. Era azul, como mi color favorita. Y tenía una pegatina de promoción de una tienda de ropa. Cuando era pequeña me encantaba ir a esas tiendas y que me dieran pegatinas pero ahora......
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