Capítulo 4: Los chicos de las rifas
Al poco rato sonó el timbre, dejé mi revista apoyada en la mesa de cristal del salón y fui corriendo a abrir. Sería mi tía, segura. Abrí la puerta, esperando ver a mi tía que hacía ya semanas que no la veía.
No era mi tía, sino un grupito de chicos de mi edad que vendían a vender rifas. Uno de ellos, un chico alto, de pelo marrón, ojos verdes y apuesto comenzó a hablar.
- Hola, somos unos alumnos del colegio “ Cristo Corazón”. Vamos por las calles de la ciudad vendiendo rifas porque la semana que viene tendremos una excursión a Francia. Y estamos recaudando dinero.
El chico dejó de hablar y me sonrió. Sin parar de mirarme, parecía que quisiera ligar conmigo. Se echó hacia atrás y un chico pelirrojo lleno de pecas, de los que no era mi tipo, comenzó a decir.
- Queríamos que nos comprara unas rifas, cada una cuesta 4.50 euros. Es para un excursión como ya le ha dicho mi amigo a Francia. La excursión cuesta 1215 euros. Tenemos ahorrados 280 euros y necesitamos conseguir 935 euros. Por favor, nos compra unas rifas.
No quería escuchar más su rollo, y les dije.
- Esperad un momento voy a por el dinero. Ahora bajo. Vale?
Subí corriendo las escaleras y entré en mi habitación, cogí de un cajón la cartera y cogí el dinero, cerré el cajón y fui corriendo por las escaleras hasta llegar a la puerta. Me acerque a la puerta y hoy como cuchicheaban, pero no lograba entender lo que decían. Cogí aire y abrílapuerta de nuevo y le dije al pelirrojo.
- Cuánto cuestan dos?
El chico miró una rifa, pensativo y dijo.
- Son 9 euros, por favor.- me fije en el chico apuesto que intentaba ligar conmigo, no paraba de mirarme. Había muchos chicos que en mi colegio que no paraban de mirarme el culo o las tetas. No paraba de mirarme, me pareció muy atractivo en aquel momento. Su amigo el pelirrojo me miraba para ver cuando iba a darle el dinero. Y reaccione a su mirada desesperada deque le diese el dinero y largarse ya para ir a otra casa.
Saqué un billete de 10 euros y dije.
- Quédate con el cambio.
El chico me tendió las rifa y dijeron todos a voz de coro.
- Muchas gracias. Los alumnos del colegio “ Cristo Corazón” les agradece su donación. Muchas gracias. Adiós.
Se fueron alejando todos menos aquel chico guapo y atractivo que intentaba ligar conmigo. Noté su corazón latir. Fuertemente.
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