Capítulo 7: La discusión
Fui a por la letra “ N “ y busque a mi amiga Natalie. Cogí el teléfono y marqué su número. Dieron los cinco toques cuando ya iba a colgar pero me contestaron. Me contestó su madre, Palmer. Y me dijo.
- Quién es?- dijo extrañada.
- Soy Alicia.- dije yo.
- Ah! Hola ali, que tal estás? Tus padres bien?
- Bien. Bueno... mi madre está en el hospital y mi padre está con ella. Pero bueno están bien. No es nada grave.
- Ali, ya sabes que puedes venir aquí cuando quieras. Nos sobran camas.
- Gracias, pero está mi tía Rosalía ya, conmigo y mi hermano. Está Natalie?
- Te paso ahora con Natalie. Natalie!!!!
La madre de Natalie la llamó a gritos de una manera que hizo que me asustara y me retumbaran los oídos. Hoy como Natalie bajaba las escaleras y cogía el teléfono. Noté como le decía a su madre que se largara y como respiraba. Hasta que contesto.
- Si?
- Hola Natalie, que tal?
- Bien, aquí estudiando física.
- Bueno de eso quería yo hablarte, se que nos vimos hoy pero me olvide de decirtelo, quieres venir a mi casa a estudiar para el examen de física?
- Espera que le pregunto a mi madre.
Un rato después, cogió el teléfono y dijo.
- Mira, que si que me deja. Pero a las 18.30, me viene a recoger por el entrenamiento de natación.
- Bueno, tu ven cuando quieras. Vale? Adiós.
- Adiós. Ah! Otra cosa ali sabes algo de tu madre?
- No, no me ha llamado todavía. Estarán haciéndole algunas pruebas. Pero no te preocupes, no es nada.
Colgué el teléfono, y me senté en la butaca a esperar. Natalie aun tardaría en llegar. Me acomodé en el sofá, encendí la tele a ver si echaban algo.
En Canal Hollywood, echaban una película. Se llamaba Seven. Era de una serie de matanzas relacionadas con los pecados capitales. No pude ver el final porque fui a llamarla, pero no contestaba. Decidí esperar un poco más antes de volver a llamarla. Ya llegaba media hora tarde.
La había llamado hace dos minutos. Que le pasaría? Donde estaría? Decidí no preocuparme y esperar. Pero Natalie, nunca llegaba tarde a los sitios.
Al poco rato sonó el teléfono y era Natalie.
- Me llamaste? Ali, no puedo venir, lo siento.
- Por? Otro entrenamiento?- grité. Lo suficiente como para que me oyera bien.
- Sí! No te enfades. La entrenadora me llamo, me dijo que tenía que ir, pero no es el de natación sino el de gimnasia rítmica.
- No me lo puedo creer. Hace una semana que no nos vemos, por esos entrenamientos. Está muy bien que pienses en el deporte, pero no tanto.
- Ali, lo siento...- lo dijo con un tono triste- es que sino voy, la entrenadora se enfadará y me echará del equipo. Y tantos años de esfuerzo para..... para nada!
- Vale, no vengas. Pero has perdido una amiga. No te lo perdono, esta vez no. No llames, no te molestes porque no pienso contestarte. Sabes que es la cuarta vez que me dejas tirada en esta semana. Ya no quiero hablar más. Lo que me has hecho no tiene perdón. Adiós.
Le colgué el teléfono sin que le diera tiempo a responder.
Comencé a llorar, nunca había llorado tanto. Natalie y yo éramos mejores amigas desde pequeñas. Nunca nos habíamos peleado, nunca. Me sentía culpable, quería llamarla pero temía que no quisiera hablar y quizás... no perdonarme. La verdad me pase un poco. Que digo..... BASTANTE! Que idiota que soy. Pero, es que..... estaba harta de ella y de sus entrenamientos. Quería llamar a Berta o a María, pero no quise. A pesar de que fueran mis amigas.
La verdad le dije lo que sentía. Pero temí lo peor, me asustaba pensar la idea.
Me fui corriendo al estudio de mi padre, encendí el ordenador y me conecte al Tuenti. De perfil, puse:
“ La discusión había acabado, ya nada se podía arreglar.
Mi corazón helado estaba, al ver irse a una amiga.
Triste estoy, preocupada más.
Como puedo hacer que me perdones?
El perdón es valioso para mí.
Por favor, perdóname.”
Estuve conectada al Tuenti, 2 horas esperando una respuesta, pero no había ninguna. Solo la de Cristian, el niño palizas de mi clase. Me harté de esperar, apagué el ordenador y me apetecía salir de casa. Quizás a..... sin Natalie poco hacía. Suspire hondo y me fui a mi cuarto a estudiar. A estudiar física, imposible! Con lo cuál me puse a estudiar Francés, una asignatura que siempre se me había dado bien y que tenía examen el miércoles. Mmm..... a estudiar! Estuve hora y media estudiando y estaba cansada. Me dolía la espalda y el cuello. Seguía pensando en Alex, aquel chico que me robó el corazón. Y me lo trajo de vuelta como los reyes magos, cargadito de amor.
Lo echaba de menos, muchísimo. Me hubiera gustado estar rozando sus labios en este momento, acariciarle la nuca. Amarle. Decidí ir a dar una vuelta. Para reflexionar y ventilarme un poco. Cerré el libro, baje abajo y entré en la cocina. Abrí la alacena y cogí un vaso, abrí el grifo y lo llene de agua. Bebí el agua fresca y cuando la acabé la deje en el fregadero. Fui al estudio de mi padre y cogí un bolígrafo y papel. Y comencé a escribirle una nota para mi tía.
Querida tía:
He estudiado hora y media Francés.
Ahora voy a dar una vuelta para ventilarme un poco. No te preocupes llegaré en un abrir y cerrar de ojos.
Besos, tu sobrina.
Alicia.
Posdata: Te quiero mucho.
Deje la carta apoyada en la mesa de madera de la cocina y fui al vestíbulo. Cogí del perchero mi abrigo, mi bufanda y mi gorrito de color lila a juego. Y abrí la puerta. Salí a la calle y noté una brisa fresca.
Capítulo 7: La discusión
Fui a por la letra “ N “ y busque a mi amiga Natalie. Cogí el teléfono y marqué su número. Dieron los cinco toques cuando ya iba a colgar pero me contestaron. Me contestó su madre, Palmer. Y me dijo.
- Quién es?- dijo extrañada.
- Soy Alicia.- dije yo.
- Ah! Hola ali, que tal estás? Tus padres bien?
- Bien. Bueno... mi madre está en el hospital y mi padre está con ella. Pero bueno están bien. No es nada grave.
- Ali, ya sabes que puedes venir aquí cuando quieras. Nos sobran camas.
- Gracias, pero está mi tía Rosalía ya, conmigo y mi hermano. Está Natalie?
- Te paso ahora con Natalie. Natalie!!!!
La madre de Natalie la llamó a gritos de una manera que hizo que me asustara y me retumbaran los oídos. Hoy como Natalie bajaba las escaleras y cogía el teléfono. Noté como le decía a su madre que se largara y como respiraba. Hasta que contesto.
- Si?
- Hola Natalie, que tal?
- Bien, aquí estudiando física.
- Bueno de eso quería yo hablarte, se que nos vimos hoy pero me olvide de decirtelo, quieres venir a mi casa a estudiar para el examen de física?
- Espera que le pregunto a mi madre.
Un rato después, cogió el teléfono y dijo.
- Mira, que si que me deja. Pero a las 18.30, me viene a recoger por el entrenamiento de natación.
- Bueno, tu ven cuando quieras. Vale? Adiós.
- Adiós. Ah! Otra cosa ali sabes algo de tu madre?
- No, no me ha llamado todavía. Estarán haciéndole algunas pruebas. Pero no te preocupes, no es nada.
Colgué el teléfono, y me senté en la butaca a esperar. Natalie aun tardaría en llegar. Me acomodé en el sofá, encendí la tele a ver si echaban algo.
En Canal Hollywood, echaban una película. Se llamaba Seven. Era de una serie de matanzas relacionadas con los pecados capitales. No pude ver el final porque fui a llamarla, pero no contestaba. Decidí esperar un poco más antes de volver a llamarla. Ya llegaba media hora tarde.
La había llamado hace dos minutos. Que le pasaría? Donde estaría? Decidí no preocuparme y esperar. Pero Natalie, nunca llegaba tarde a los sitios.
Al poco rato sonó el teléfono y era Natalie.
- Me llamaste? Ali, no puedo venir, lo siento.
- Por? Otro entrenamiento?- grité. Lo suficiente como para que me oyera bien.
- Sí! No te enfades. La entrenadora me llamo, me dijo que tenía que ir, pero no es el de natación sino el de gimnasia rítmica.
- No me lo puedo creer. Hace una semana que no nos vemos, por esos entrenamientos. Está muy bien que pienses en el deporte, pero no tanto.
- Ali, lo siento...- lo dijo con un tono triste- es que sino voy, la entrenadora se enfadará y me echará del equipo. Y tantos años de esfuerzo para..... para nada!
- Vale, no vengas. Pero has perdido una amiga. No te lo perdono, esta vez no. No llames, no te molestes porque no pienso contestarte. Sabes que es la cuarta vez que me dejas tirada en esta semana. Ya no quiero hablar más. Lo que me has hecho no tiene perdón. Adiós.
Le colgué el teléfono sin que le diera tiempo a responder.
Comencé a llorar, nunca había llorado tanto. Natalie y yo éramos mejores amigas desde pequeñas. Nunca nos habíamos peleado, nunca. Me sentía culpable, quería llamarla pero temía que no quisiera hablar y quizás... no perdonarme. La verdad me pase un poco. Que digo..... BASTANTE! Que idiota que soy. Pero, es que..... estaba harta de ella y de sus entrenamientos. Quería llamar a Berta o a María, pero no quise. A pesar de que fueran mis amigas.
La verdad le dije lo que sentía. Pero temí lo peor, me asustaba pensar la idea.
Me fui corriendo al estudio de mi padre, encendí el ordenador y me conecte al Tuenti. De perfil, puse:
“ La discusión había acabado, ya nada se podía arreglar.
Mi corazón helado estaba, al ver irse a una amiga.
Triste estoy, preocupada más.
Como puedo hacer que me perdones?
El perdón es valioso para mí.
Por favor, perdóname.”
Estuve conectada al Tuenti, 2 horas esperando una respuesta, pero no había ninguna. Solo la de Cristian, el niño palizas de mi clase. Me harté de esperar, apagué el ordenador y me apetecía salir de casa. Quizás a..... sin Natalie poco hacía. Suspire hondo y me fui a mi cuarto a estudiar. A estudiar física, imposible! Con lo cuál me puse a estudiar Francés, una asignatura que siempre se me había dado bien y que tenía examen el miércoles. Mmm..... a estudiar! Estuve hora y media estudiando y estaba cansada. Me dolía la espalda y el cuello. Seguía pensando en Alex, aquel chico que me robó el corazón. Y me lo trajo de vuelta como los reyes magos, cargadito de amor.
Lo echaba de menos, muchísimo. Me hubiera gustado estar rozando sus labios en este momento, acariciarle la nuca. Amarle. Decidí ir a dar una vuelta. Para reflexionar y ventilarme un poco. Cerré el libro, baje abajo y entré en la cocina. Abrí la alacena y cogí un vaso, abrí el grifo y lo llene de agua. Bebí el agua fresca y cuando la acabé la deje en el fregadero. Fui al estudio de mi padre y cogí un bolígrafo y papel. Y comencé a escribirle una nota para mi tía.
Querida tía:
He estudiado hora y media Francés.
Ahora voy a dar una vuelta para ventilarme un poco. No te preocupes llegaré en un abrir y cerrar de ojos.
Besos, tu sobrina.
Alicia.
Posdata: Te quiero mucho.
Deje la carta apoyada en la mesa de madera de la cocina y fui al vestíbulo. Cogí del perchero mi abrigo, mi bufanda y mi gorrito de color lila a juego. Y abrí la puerta. Salí a la calle y noté una brisa fresca.
Fui a por la letra “ N “ y busque a mi amiga Natalie. Cogí el teléfono y marqué su número. Dieron los cinco toques cuando ya iba a colgar pero me contestaron. Me contestó su madre, Palmer. Y me dijo.
- Quién es?- dijo extrañada.
- Soy Alicia.- dije yo.
- Ah! Hola ali, que tal estás? Tus padres bien?
- Bien. Bueno... mi madre está en el hospital y mi padre está con ella. Pero bueno están bien. No es nada grave.
- Ali, ya sabes que puedes venir aquí cuando quieras. Nos sobran camas.
- Gracias, pero está mi tía Rosalía ya, conmigo y mi hermano. Está Natalie?
- Te paso ahora con Natalie. Natalie!!!!
La madre de Natalie la llamó a gritos de una manera que hizo que me asustara y me retumbaran los oídos. Hoy como Natalie bajaba las escaleras y cogía el teléfono. Noté como le decía a su madre que se largara y como respiraba. Hasta que contesto.
- Si?
- Hola Natalie, que tal?
- Bien, aquí estudiando física.
- Bueno de eso quería yo hablarte, se que nos vimos hoy pero me olvide de decirtelo, quieres venir a mi casa a estudiar para el examen de física?
- Espera que le pregunto a mi madre.
Un rato después, cogió el teléfono y dijo.
- Mira, que si que me deja. Pero a las 18.30, me viene a recoger por el entrenamiento de natación.
- Bueno, tu ven cuando quieras. Vale? Adiós.
- Adiós. Ah! Otra cosa ali sabes algo de tu madre?
- No, no me ha llamado todavía. Estarán haciéndole algunas pruebas. Pero no te preocupes, no es nada.
Colgué el teléfono, y me senté en la butaca a esperar. Natalie aun tardaría en llegar. Me acomodé en el sofá, encendí la tele a ver si echaban algo.
En Canal Hollywood, echaban una película. Se llamaba Seven. Era de una serie de matanzas relacionadas con los pecados capitales. No pude ver el final porque fui a llamarla, pero no contestaba. Decidí esperar un poco más antes de volver a llamarla. Ya llegaba media hora tarde.
La había llamado hace dos minutos. Que le pasaría? Donde estaría? Decidí no preocuparme y esperar. Pero Natalie, nunca llegaba tarde a los sitios.
Al poco rato sonó el teléfono y era Natalie.
- Me llamaste? Ali, no puedo venir, lo siento.
- Por? Otro entrenamiento?- grité. Lo suficiente como para que me oyera bien.
- Sí! No te enfades. La entrenadora me llamo, me dijo que tenía que ir, pero no es el de natación sino el de gimnasia rítmica.
- No me lo puedo creer. Hace una semana que no nos vemos, por esos entrenamientos. Está muy bien que pienses en el deporte, pero no tanto.
- Ali, lo siento...- lo dijo con un tono triste- es que sino voy, la entrenadora se enfadará y me echará del equipo. Y tantos años de esfuerzo para..... para nada!
- Vale, no vengas. Pero has perdido una amiga. No te lo perdono, esta vez no. No llames, no te molestes porque no pienso contestarte. Sabes que es la cuarta vez que me dejas tirada en esta semana. Ya no quiero hablar más. Lo que me has hecho no tiene perdón. Adiós.
Le colgué el teléfono sin que le diera tiempo a responder.
Comencé a llorar, nunca había llorado tanto. Natalie y yo éramos mejores amigas desde pequeñas. Nunca nos habíamos peleado, nunca. Me sentía culpable, quería llamarla pero temía que no quisiera hablar y quizás... no perdonarme. La verdad me pase un poco. Que digo..... BASTANTE! Que idiota que soy. Pero, es que..... estaba harta de ella y de sus entrenamientos. Quería llamar a Berta o a María, pero no quise. A pesar de que fueran mis amigas.
La verdad le dije lo que sentía. Pero temí lo peor, me asustaba pensar la idea.
Me fui corriendo al estudio de mi padre, encendí el ordenador y me conecte al Tuenti. De perfil, puse:
“ La discusión había acabado, ya nada se podía arreglar.
Mi corazón helado estaba, al ver irse a una amiga.
Triste estoy, preocupada más.
Como puedo hacer que me perdones?
El perdón es valioso para mí.
Por favor, perdóname.”
Estuve conectada al Tuenti, 2 horas esperando una respuesta, pero no había ninguna. Solo la de Cristian, el niño palizas de mi clase. Me harté de esperar, apagué el ordenador y me apetecía salir de casa. Quizás a..... sin Natalie poco hacía. Suspire hondo y me fui a mi cuarto a estudiar. A estudiar física, imposible! Con lo cuál me puse a estudiar Francés, una asignatura que siempre se me había dado bien y que tenía examen el miércoles. Mmm..... a estudiar! Estuve hora y media estudiando y estaba cansada. Me dolía la espalda y el cuello. Seguía pensando en Alex, aquel chico que me robó el corazón. Y me lo trajo de vuelta como los reyes magos, cargadito de amor.
Lo echaba de menos, muchísimo. Me hubiera gustado estar rozando sus labios en este momento, acariciarle la nuca. Amarle. Decidí ir a dar una vuelta. Para reflexionar y ventilarme un poco. Cerré el libro, baje abajo y entré en la cocina. Abrí la alacena y cogí un vaso, abrí el grifo y lo llene de agua. Bebí el agua fresca y cuando la acabé la deje en el fregadero. Fui al estudio de mi padre y cogí un bolígrafo y papel. Y comencé a escribirle una nota para mi tía.
Querida tía:
He estudiado hora y media Francés.
Ahora voy a dar una vuelta para ventilarme un poco. No te preocupes llegaré en un abrir y cerrar de ojos.
Besos, tu sobrina.
Alicia.
Posdata: Te quiero mucho.
Deje la carta apoyada en la mesa de madera de la cocina y fui al vestíbulo. Cogí del perchero mi abrigo, mi bufanda y mi gorrito de color lila a juego. Y abrí la puerta. Salí a la calle y noté una brisa fresca.
Fui a por la letra “ N “ y busque a mi amiga Natalie. Cogí el teléfono y marqué su número. Dieron los cinco toques cuando ya iba a colgar pero me contestaron. Me contestó su madre, Palmer. Y me dijo.
- Quién es?- dijo extrañada.
- Soy Alicia.- dije yo.
- Ah! Hola ali, que tal estás? Tus padres bien?
- Bien. Bueno... mi madre está en el hospital y mi padre está con ella. Pero bueno están bien. No es nada grave.
- Ali, ya sabes que puedes venir aquí cuando quieras. Nos sobran camas.
- Gracias, pero está mi tía Rosalía ya, conmigo y mi hermano. Está Natalie?
- Te paso ahora con Natalie. Natalie!!!!
La madre de Natalie la llamó a gritos de una manera que hizo que me asustara y me retumbaran los oídos. Hoy como Natalie bajaba las escaleras y cogía el teléfono. Noté como le decía a su madre que se largara y como respiraba. Hasta que contesto.
- Si?
- Hola Natalie, que tal?
- Bien, aquí estudiando física.
- Bueno de eso quería yo hablarte, se que nos vimos hoy pero me olvide de decirtelo, quieres venir a mi casa a estudiar para el examen de física?
- Espera que le pregunto a mi madre.
Un rato después, cogió el teléfono y dijo.
- Mira, que si que me deja. Pero a las 18.30, me viene a recoger por el entrenamiento de natación.
- Bueno, tu ven cuando quieras. Vale? Adiós.
- Adiós. Ah! Otra cosa ali sabes algo de tu madre?
- No, no me ha llamado todavía. Estarán haciéndole algunas pruebas. Pero no te preocupes, no es nada.
Colgué el teléfono, y me senté en la butaca a esperar. Natalie aun tardaría en llegar. Me acomodé en el sofá, encendí la tele a ver si echaban algo.
En Canal Hollywood, echaban una película. Se llamaba Seven. Era de una serie de matanzas relacionadas con los pecados capitales. No pude ver el final porque fui a llamarla, pero no contestaba. Decidí esperar un poco más antes de volver a llamarla. Ya llegaba media hora tarde.
La había llamado hace dos minutos. Que le pasaría? Donde estaría? Decidí no preocuparme y esperar. Pero Natalie, nunca llegaba tarde a los sitios.
Al poco rato sonó el teléfono y era Natalie.
- Me llamaste? Ali, no puedo venir, lo siento.
- Por? Otro entrenamiento?- grité. Lo suficiente como para que me oyera bien.
- Sí! No te enfades. La entrenadora me llamo, me dijo que tenía que ir, pero no es el de natación sino el de gimnasia rítmica.
- No me lo puedo creer. Hace una semana que no nos vemos, por esos entrenamientos. Está muy bien que pienses en el deporte, pero no tanto.
- Ali, lo siento...- lo dijo con un tono triste- es que sino voy, la entrenadora se enfadará y me echará del equipo. Y tantos años de esfuerzo para..... para nada!
- Vale, no vengas. Pero has perdido una amiga. No te lo perdono, esta vez no. No llames, no te molestes porque no pienso contestarte. Sabes que es la cuarta vez que me dejas tirada en esta semana. Ya no quiero hablar más. Lo que me has hecho no tiene perdón. Adiós.
Le colgué el teléfono sin que le diera tiempo a responder.
Comencé a llorar, nunca había llorado tanto. Natalie y yo éramos mejores amigas desde pequeñas. Nunca nos habíamos peleado, nunca. Me sentía culpable, quería llamarla pero temía que no quisiera hablar y quizás... no perdonarme. La verdad me pase un poco. Que digo..... BASTANTE! Que idiota que soy. Pero, es que..... estaba harta de ella y de sus entrenamientos. Quería llamar a Berta o a María, pero no quise. A pesar de que fueran mis amigas.
La verdad le dije lo que sentía. Pero temí lo peor, me asustaba pensar la idea.
Me fui corriendo al estudio de mi padre, encendí el ordenador y me conecte al Tuenti. De perfil, puse:
“ La discusión había acabado, ya nada se podía arreglar.
Mi corazón helado estaba, al ver irse a una amiga.
Triste estoy, preocupada más.
Como puedo hacer que me perdones?
El perdón es valioso para mí.
Por favor, perdóname.”
Estuve conectada al Tuenti, 2 horas esperando una respuesta, pero no había ninguna. Solo la de Cristian, el niño palizas de mi clase. Me harté de esperar, apagué el ordenador y me apetecía salir de casa. Quizás a..... sin Natalie poco hacía. Suspire hondo y me fui a mi cuarto a estudiar. A estudiar física, imposible! Con lo cuál me puse a estudiar Francés, una asignatura que siempre se me había dado bien y que tenía examen el miércoles. Mmm..... a estudiar! Estuve hora y media estudiando y estaba cansada. Me dolía la espalda y el cuello. Seguía pensando en Alex, aquel chico que me robó el corazón. Y me lo trajo de vuelta como los reyes magos, cargadito de amor.
Lo echaba de menos, muchísimo. Me hubiera gustado estar rozando sus labios en este momento, acariciarle la nuca. Amarle. Decidí ir a dar una vuelta. Para reflexionar y ventilarme un poco. Cerré el libro, baje abajo y entré en la cocina. Abrí la alacena y cogí un vaso, abrí el grifo y lo llene de agua. Bebí el agua fresca y cuando la acabé la deje en el fregadero. Fui al estudio de mi padre y cogí un bolígrafo y papel. Y comencé a escribirle una nota para mi tía.
Querida tía:
He estudiado hora y media Francés.
Ahora voy a dar una vuelta para ventilarme un poco. No te preocupes llegaré en un abrir y cerrar de ojos.
Besos, tu sobrina.
Alicia.
Posdata: Te quiero mucho.
Deje la carta apoyada en la mesa de madera de la cocina y fui al vestíbulo. Cogí del perchero mi abrigo, mi bufanda y mi gorrito de color lila a juego. Y abrí la puerta. Salí a la calle y noté una brisa fresca.
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