Capítulo 5 : Mi primera cita
Sus amigos se alejaron, pero el se quedó a mi lado. Era alto, pelo marrón, ojos verdes y una sonrisa difícil de olvidar.
- Te preguntaras como me llamo?
Solté una risa y le contesté.
- Pues..... no se que te diga. Sí?
- Me llamo Alejandro, pero prefiero que me llames Alex.
- Con que Alex. No?...... Me gusta!
- Te invito a algo? Un café, una coca- cola.
- Un café. No se van tus amigos?
- Sí, pero luego los llamo. Por ellos no te preocupes. Bueno.... entonces.... Que te apuntas?
- Bueno, vale! Espera un segundo que voy a por el abrigo.
Abrí la puerta y cogí del perchero mi plumas de color azul eléctrico. Pero un momento y Dani? Fui a la salita a comprobar que siguiera dormido. Me acerqué a la salita y hay estaba en el sofá tapado con la manta de la abuela Ana. Estuve un buen rato mirándole. Cuando.... Sonó el timbre, me acerqué a la puerta corriendo cuando la abrí me sorprendí, no se porqué pero lo hice. Estaba allí mi tía Rosalía, aquella persona que me había cuidado desde siempre cuando mi madre o mi padre no podían, al lado de mi nuevo ligue. Me puse roja, mi cara cambio de color a un tono más bien granate. Avergonzada dije.
- Hola tía!- la abracé y le di un beso- Que sorpresa! Voy a salir un momento con mi amigo y ahora vuelvo. Dani está dormido en el sofá.- mi tía nos miró a mi y a el. Por la reacción que tuvo pensé que ya entendía y dijo.
- Vale, yo voy a cuidar a Dani. Vosotros iros que ya me encargo yo de él.
Me acerqué a mi tía y le di un beso en la mejilla y la abracé con fuerza diciéndole al oído.
- Gracias.
Mi tía abrió la puerta y entró en la casa. Alex dijo.
- Lista?
- Sí. Vamos?
Cogí mi abrigo, me lo puse y nos alejamos de la casa. Fuimos caminando hacia la cafetería más cercana. Hacía mucho frío. Mucho frío. Alex se acercó más a mí y me susurró al oído.
- Tienes frío.
Me sonrojé. Asentí con la cabeza. Era posible enamorarse en menos de cinco minutos? Parecía ser posible según el ritmo acelerado de las pulsaciones de mi corazón. Contesté.
- Sí, demasiado.
Me miró apasionadamente y me pasó el brazo por el hombro. Yo noté su calor. Por una vez en mi vida, pensé que a 3º bajo cero, sentía más calor corporal que nunca. Sus brazos, sus caricias me hacían sentir bien. Muy bien. Nos acercamos a la cafetería donde solía ir con Natalie después del colegio.
Empujamos la puerta de cristal en la que había un letrero que ponía “ Cayeses” .Nos metimos dentro y hacía más calor dentro que fuera. Pero yo apenas notaba el frío al lado de Alex. Estaba el bar medio vacío, y nos sentamos en una mesa de dos que había junto a la ventana, con vistas a la calle. Me gustaba mucho este sitio porque no era de esos modernos que hay ahora, sino un lugar sencillo y clásico. Las paredes tenían un color veis, las mesas eran de cristal y el suelo de madera. Tenía varios jarrones con plantas exóticas y aromáticas. Era un lugar tranquilo, en el que podías hablar sin tener que gritar. Dejé el abrigo en el respaldo de mi silla y miré a Alex. Comentó.
- Cuando era pequeño mi tío Raúl, me traía aquí después de las clases. Quedaba un poco lejos, pero decía que era bueno caminar.
- Que le pasó?
- Murió por edad, era en realidad...... el tío de mi padre.
- Lo siento. Soy una metepatas.
Los dos nos reímos. Decidí preguntarle.
- Donde vives, Alex?
- Mm.... pues.... en la Calle Claros. Sabes donde es?- dijo tímidamente.
- Mm.... ahora no me hago a la idea.- paré un momento a pensar y dije sorprendida- Ah! Ya se donde, al lado de la tienda Nicler. La que hace esquina. No?
- Sí, bueno... yo vivo más bien a media manzana de la calle. Pero sí, es ahí. Pero me voy a tener que ir la semana que viene por lo de la excursión a Francia. Entiendes?
Siguió hablando pero yo no le escuché, como podía irse la semana que viene. Nos acabábamos de conocernos y ya se iba? Me puse triste, demasiado. No me hacía a la idea de tener que despedirme..... de él. Salí de mi cabeza y decidí escucharle.
- Y bueno, eso es todo. Me lo he pasado muy bien hoy contigo. Cuando vuelva a ver si quedamos más. Te parece bien?
- Sí, sí. Yo también me lo he pasado bien y me encantaría.....- mi voz se cortó y mis mejillas enrojecieron, no podía seguir. Me faltaba el aire, las palabras no podían salir de mi boca y comencé a sudar. Porque sería tan difícil decirle a un chico que le echaría de menos y.... lo que sentía por él. Mis palabras comenzaron a salir de mi boca.
- Volver a salir contigo.... Sí. Ahora me tengo que....- paré un segundo y proseguí- ... marchar. Nos volveremos a ver, no?
- Sí, dame tu teléfono y cuando vuelva ya te llamaré.
- Vale.- cogí mi teléfono táctil del bolsillo derecho de mi plumas, lo saqué y busque en contactos mi número de teléfono y comencé a dictárselo.- Aquí está. Mi número es 654327866.
Vi como cogía su teléfono y marcaba en nuevo contacto mi nombre y mi número. Por un momento pensé que solo quería rollo, pero luego me di cuenta de que quería algo más que un simple rollete por la forma en que me miraba, en que sus dedos con delicadeza marcaban mi número. Como pude tener tanta suerte de encontrar a un chico como el? Pensé quizás tener una familia y vivir juntos para siempre o quizás no. Vi como se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla, suavemente y dulcemente con sus labios. Me gustaría haberle besado en la boca y seguir hasta llegar a un punto extremo. Pero no me atreví y lo deje marchar. Salimos de la cafetería. Nos pusimos los abrigos y nos dimos otro beso en la mejilla y luego me abrazó. Sería mi último beso. No lo sabía, me quedé mirando como se alejaba como una tonta. No podía dejarle ir, no, no podía. Pero pude, lo deje ir. Se fue por la calle y paró un momento, para ver si seguía yo allí. Y claramente me vio, parada en medio de la calle mirando como se iba. Cuando vi que comenzaba a caminar y alejarse hasta un punto, en el que casi no lo veía, decidí regresar a casa y estar con mi tía Rosalía y Dani. Fui hacia casa, por la acera cuando me detuve y me fije en una persona que me recordaba a Natalie. Me acerqué más, y en efecto, era Natalie. Corrí hacia ella y la abracé y le di un beso en la mejilla, seguidamente le dije.
- Y tú por aquí?
- Nada, estaba esperando a mi madre que está ahí dentro comprándole a mi prima de 28 años unos tacones. Y tú?
Me fije en el escaparate y vi a la dependienta con la madre de Natalie, al lado de un maniquí.
- Bueno, vengo de estar con....- aunque Natalie fuera mi mejor amiga, no me atreví a decirle que estuve con un chico alucinante.- .... con mi tía! Porqué mi madre está en el hospital, es que está enferma.
- Ah! Bueno pues que se mejore, dale recuerdos de mi parte.
- Y tu a la tuya- dije dándole un abrazo y me fui por la calle, camino a mi casa.
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